Mucho de lo que somos y hacemos, para bien o para mal, lo heredamos de nuestros padres y lo aderezamos con la convivencia con nuestros semejantes de nuestro entorno.
Mi padre, quien tuvo un carácter jovial y campechano, a nosotros, sus hijos, nos demandaba un comportamiento recatado y austero; las sonrisas no eran parte del trato cotidiano.
“Pelar los dientes” no es cosa de hombres – nos decía a veces.
Crecidos, la mayor parte de nosotros, en hogares patriarcales y la mayoría con ancestrales raíces campesinas, más nuestra marcada tendencia cultural de la “hombría” oriental, nos hace ser de semblantes severos y aunque la mayoría es educada y atenta nos hace dar la impresión de ser unos empurrados.
Empurrado: Regionalismo -Dicho de una persona que tiene el semblante de enojo
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febrero 14th, 2011 at 8:45 am
Normalmente, se dice del oriental, “tienen mal caracter”, esto, por el gesto adusto, pero al tratarlo y conocerlo, se descubre la veta de jovialidad, amistad incondicional y una gran carga de positivismo, (común en los guatemaltecos) que nos permite sobrellevar los problemas diarios y la angustiante situación que económica que ahoga a nuestra patria. Pero los chapines, somos calidá.